El cáncer se alimenta de
grasas saturadas para hacer metástasis
La proteína CD36, involucrada en el metabolismo de los lípidos, promueve la
diseminación del cáncer oral, de mama y melanoma.
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Comprender el
cáncer Ene/Mar 2015 Nº 79
¿Cómo se origina y se propaga el cáncer? ¿De qué
herramientas disponemos para hacerle frente? Descubre en este monográfico los
avances en el conocimiento de la biología del cáncer, los tratamientos
innovadores para luchar contra la enfermedad y las repercusiones psicológicas
que se producen en los pacientes.
Un tumor cancerígeno contiene millones de células,
pero tan solo entre un 1% y un 5% de ellas ostentan capacidad metastásica. De
este pequeño porcentaje la mayoría de genes que se expresan en ellas están
relacionados con el metabolismo de los lípidos, entre los que destaca —con
exageración— la síntesis de la proteína CD36, un receptor que absorbe los
ácidos grasos en la membrana celular.
«La grasa es esencial para la metástasis», dice
Salvador Aznar-Benitah, profesor de investigación ICREA del Institut de Recerca
Biomèdica de Barcelona (IRB Barcelona). El científico lidera el equipo de
investigación que ha desenmascarado el reducido colectivo de células tumorales
hábiles para iniciar y desarrollar metástasis, la causa de la mayoría de
muertes por cáncer.
Hoy la revista Nature publica
el primer análisis funcional de
CD36 en la metástasis de cáncer oral, de mama luminal y melanoma. En enero
pasado, otro trabajo,
publicado en Scientific Reports, ya había demostrado la correlación
estadística entre este receptor y las metástasis.
A mayor expresión de CD36, peor pronóstico.
Investigadores de la Universidad Estatal de Michigan observaron este «patrón
generalizado intrigante» al analizar unos 9.000 tumores primarios y
metastásicos de diferentes tipos de cáncer como pulmón, ovario y vejiga de la
base de datos del Atlas del Genoma del Cáncer.
Terapia anti-metástica
Ahora, los autores del reciente trabajo han identificado el efecto de CD36 en muestras de cáncer oral de pacientes que implantaron en la misma ubicación de la cavidad oral de ratones, para luego identificar el centenar de células metastásicas del tumor y analizar su comportamiento.
El cáncer oral se suele detectar ya en estadios
avanzados por un ganglio en el cuello, que forma parte de la primera cadena de
metástasis, explica Coro Bescós Atin, coautora del estudio y jefa de servicio
de cirugía máxilofacial del Hospital Universitario Vall d’Hebron, de donde
provienen los tumores humanos utilizados en el estudio.
Los investigadores también comprobaron que si añadían
el receptor CD36 a los tumores que en principio no provocaban metástasis se
convertían en metastásicos por la acción de esta proteína. Lo mismo ocurría a
la inversa: cuando bloquearon este receptor para cerrar la puerta celular que
permite la internalización de ácidos grasos se detuvo la metástasis; a
pesar de que el tumor primario seguía creciendo, la incidencia de metástasis se
reducía hasta casi su desaparición.
«El trabajo es una contribución excelente al
conocimiento actual sobre las células que originan metástasis al demostrar la
relevancia del metabolismo de las grasas», valora Joan Massagué, director del
Instituto Sloan Kettering de Nueva York y referencia internacional en esta
materia.
Aznar-Benitah y su equipo han patentado los resultados
de su estudio, que apuesta por la inhibición de CD36 como terapia
anti-metastásica. Actualmente trabajan con la empresa inglesa MRC Technology
para neutralizar dos nuevos anticuerpos que se podrían empezar a probar en
humanos dentro de unos cinco años, en ensayos clínicos para pacientes con
carcinoma oral.
Preocupación por los alimentos procesados
Los autores del estudio también han establecido una relación entre la dieta rica en grasas y las metástasis más agresivas. Los resultados demuestran el efecto potenciador de los ácidos grasos en la diseminación de un cáncer. El 30% de los ratones con cáncer oral que siguieron una dieta convencional desarrollaron metástasis, mientras que esta tasa aumentó hasta el 80% cuando se les administró una dieta un 15% más rica en grasas.
«La obesidad aumenta el riesgo de cáncer, estos
resultados podrían ser otra cara del consumo excesivo de grasas, sobre todo las
saturadas», apunta Abel Mariné, catedrático emérito de nutrición y bromatología
de la facultad de farmacia de la Universidad de Barcelona (UB).
Las grasas en la dieta son «esenciales» para la salud,
indica Massagué, aunque el consumo excesivo sea nocivo: «el trabajo de
Aznar-Benitah remarca cómo las grasas pueden exacerbar la formación de
metástasis en un tipo particular de cáncer en un modelo experimental».
Además el estudio ha puesto el foco en el ácido palmítico,
el ácido graso saturado más común de la dieta de los países industrializados,
incluso en aquellas regiones donde debería reinar la dieta mediterránea. Por
ejemplo, más de la mitad de las calorías que ingieren los estadounidenses
provienen de alimentos ultraprocesados, según un estudio publicado este año en la
revista BMJ Open.
Los autores del trabajo trataron un tumor oral con
ácido palmítico durante dos días. Después de inocularlo en el ratón su
frecuencia metastásica pasó del 50% al 100%: todos los roedores desarrollaban
metástasis por el consumo de ácido palmítico, que también depende del receptor
CD36.
«La crema de cacao, leche y avellanas es básicamente
ácido palmítico enlatado», advierte Aznar-Benitah sobre las dietas
industrializadas. Esta sustancia se encuentra en muchos productos de
supermercado y comida preparada, sobre todo en forma de aceite de palma porque
el producto no se oxida (resiste muy bien a las altas temperaturas) y es más
económico que el aceite de oliva o girasol.
Hace dos años entró en vigor un reglamento de la Unión
Europa (UE 1169/2011) que
obliga a indicar en la etiqueta de los productos alimentarios el tipo de aceite
y grasas vegetales utilizadas. Abandonar el concepto genérico de aceite
vegetal “destapó la industria alimentaria”, comenta Mireia Carbonell,
nutricionista y tecnóloga de los alimentos.
Además del riesgo para la salud la experta añade el
problema ecológico asociado a este alimento por la deforestación de bosques
tropicales y pérdida de biodiversidad, a pesar de que haya producción
sostenible certificada de aceite de palma.
Núria Jar
Más información en Nature y Scientific Reports.
Fuente: Scientific American Español.
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