RECUPERAR LOS COLORES
Nacemos con ilusión aunque muertos de miedo. Empujamos con fuerza y queremos
salir a ver el mundo de mamá. Asustados pero contentos, nuestro llanto le dice: "Ya he llegado madre. ¡Me encanta poderte
ver, poder ver tu mundo, respirar como tú! Tengo mucha ilusión por vivir y por
disfrutar de este bonito lugar del que me hablabas cuando estaba dentro de ti. ¡Abrázame
que tengo miedo, pero enséñamelo todo!
Eso es ENERGÍA. "Ésta, ni se crea ni se
destruye, solo se transforma"
Y siendo
bebes y niños, esa Energía se transforma en sueños, en ilusiones, en juegos,
en risas, en convertir el mundo en un poético cuento. Además el niño nace con una enorme autoestima, que si nosotros como padres o educadores
sabemos canalizar bien, se convierte en un preciado Tesoro. Pero nadie nos ha enseñado a
hacerlo y nos convertimos en padres-maestros sin haber aprendido antes.
De forma que, los
años pasan, los niños van creciendo y muchas veces esa ilusión, esa inmensa
autoestima, esos grandes sueños empiezan a verse truncados. Éstos comienzan a desvanecerse, a transformarse; dejamos de oír el cascabel de Papa Noel; un día nos dicen que los Reyes Magos no vienen a vernos cada año. Dejamos poco a poco de vivir en enormes castillos, para asentarnos en casas pequeñas y limitantes. ¿Y por qué?
La Sociedad o nuestros educadores, empiezan a sembrar la idea de lo correcto; y
por desgracia, muchas veces, lo correcto ya no es el sueño. Ahora es una obligación,
una creencia o simplemente una orden sobre cómo debemos direccionar nuestras
vidas.
Salimos de un
Paraíso lleno de colores para ir adentrándonos
en un sendero que los va perdiendo.
Avanzamos con un pañuelo en los ojos, lleno de creencias buenas o
malas que nos han enseñado, pero que a veces nos pueden impedir ver lo grandioso de la
vida.
Y a partir de ese momento, empezamos a vivir sin identidad. Como mucho,
con la identidad y el peso de quien nos enseñó, y fue proyectando en nosotros el
sueño que él nunca pudo realizar. Como hijos, nos vemos muchas veces abocados a ser responsables del pago de las deudas contraídas por nuestros padres por sus ilusiones incumplidas.
De cualquier
manera, empezamos a no ser nosotros y a vivir la vida de otros o a no
vivir ninguna, y optamos por dormirnos para no luchar ni sufrir. Poco a poco y de manera racional, le decimos a nuestros Sueños que ya no hay
sitio para ellos, que estamos ocupados en lograr, en ser, en crecer, en ganar.
Y POCO A POCO
DEJAMOS DE CUIDARNOS Y DE ESCUCHARNOS.
Y en ese camino, con la venda en los
ojos, yo me paré un día. Y me pregunté porque estaba triste o enfadada con
el mundo. Que había hecho yo para dejar de sonreír, porque no recordaba los
sueños de infancia. Porque miraba a lo lejos y veía a una niña sola, y por qué
esa niña no sonreía. Me paré y quise saber. Empecé a pensar en ello y quizá a
despertar.
Y me di cuenta que no sabía que tenía un tesoro entre mis manos. No culpé a
nadie, porque enseñamos lo que nos enseñan. Pero yo
quiero ser libre de quitarme la venda, aprender algo más de lo que me enseñaron
y poder cuestionar y elegir.
Y así lo
hice; todo lo que plasmo en este blog son trocitos de vida, experiencias
personales que me ayudaron a ser mucho más feliz, a no sentir el peso de
creencias erróneas, a escucharme más y a volver a ver los colores.
Darme cuenta
de que puedo APRENDER Y DESAPRENDER LO QUE ME
ENSEÑARON me ha ayudado a ver la vida de otro
modo. Y a recuperar esa inmensa ENERGÍA con la que llegué al mundo.
En este blog
pretendo plasmar todo lo que aprendo cada día, todo lo que disfruto y como vivo.
Recuperar los colores no es otra cosa que recuperar la salud, la energía, la
fuerza que nos acompañaba cuando asomamos la cabecita al mundo, esa ilusión y esos sueños.
RECUPERAR LA SALUD EN TODOS LOS SENTIDOS, es el propósito
de este sitio. ¡Ven conmigo, para que juntos podamos de nuevo
disfrutar de esos grandes sueños!









No hay comentarios:
Publicar un comentario