viernes, 8 de diciembre de 2017

RECUPERAR LOS COLORES


RECUPERAR LOS COLORES
Nacemos con ilusión aunque muertos de miedo. Empujamos con fuerza y queremos salir a ver el mundo de mamá. Asustados pero contentos, nuestro llanto le dice: "Ya he llegado madre. ¡Me encanta poderte ver, poder ver tu mundo, respirar como tú! Tengo mucha ilusión por vivir y por disfrutar de este bonito lugar del que me hablabas cuando estaba dentro de ti. ¡Abrázame que tengo miedo, pero  enséñamelo todo!

Eso es ENERGÍA. "Ésta, ni se crea ni se destruye, solo se transforma"


Y siendo bebes y niños, esa Energía se transforma en sueños, en ilusiones, en juegos, en risas, en convertir el mundo en un poético cuento. Además el niño nace con una enorme autoestima, que si nosotros como padres o educadores sabemos canalizar bien, se convierte en un preciado Tesoro. Pero nadie nos ha enseñado a hacerlo y nos convertimos en padres-maestros sin haber aprendido antes

De forma que, los años pasan, los niños van creciendo y muchas veces esa ilusión, esa inmensa autoestima, esos grandes sueños empiezan a verse truncados. Éstos comienzan a desvanecerse, a transformarse; dejamos de oír el cascabel de Papa Noel; un día nos dicen que los Reyes Magos no vienen a vernos cada año. Dejamos poco a poco de vivir en enormes castillos, para asentarnos en casas pequeñas y limitantes. ¿Y por qué?

La Sociedad o nuestros educadores, empiezan a sembrar la idea de lo correcto; y por desgracia, muchas veces, lo correcto ya no es el sueño. Ahora es una obligación, una creencia o simplemente una orden sobre cómo debemos direccionar nuestras vidas. 
Salimos de un Paraíso lleno de colores para ir adentrándonos en un sendero que los va perdiendo.
Avanzamos con un pañuelo en los ojos, lleno de creencias buenas o malas que nos han enseñado, pero que a veces nos pueden impedir ver lo grandioso de la vida.

Y a partir de ese momento,  empezamos a vivir sin identidad. Como mucho, con la identidad y el peso de quien nos enseñó, y fue proyectando en nosotros el sueño que él nunca pudo realizar. Como hijos, nos vemos muchas veces abocados a ser responsables del pago de las deudas contraídas por nuestros padres por sus ilusiones incumplidas. 



De cualquier manera, empezamos a no ser nosotros  y a vivir la vida de otros o a no vivir ninguna, y optamos por dormirnos para no luchar ni sufrir. Poco a poco y de manera racional, le decimos a nuestros Sueños que ya no hay sitio para ellos, que estamos ocupados en lograr, en ser, en crecer, en ganar.

Y POCO A POCO DEJAMOS DE CUIDARNOS Y DE ESCUCHARNOS.



Y en ese camino, con la venda en los ojos, yo me paré un día. Y me pregunté porque estaba triste o enfadada con el mundo. Que había hecho yo para dejar de sonreír, porque no recordaba los sueños de infancia. Porque miraba a lo lejos y veía a una niña sola, y por qué esa niña no sonreía. Me paré y quise saber. Empecé a pensar en ello y quizá a despertar.

Y me di cuenta que no sabía que tenía un tesoro entre mis manos. No culpé a nadie, porque enseñamos lo que nos enseñan. Pero yo quiero ser libre de quitarme la venda, aprender algo más de lo que me enseñaron y poder cuestionar y elegir.


Y así lo hice; todo lo que plasmo en este blog son trocitos de vida, experiencias personales que me ayudaron a ser mucho más feliz, a no sentir el peso de creencias erróneas, a escucharme más y a volver a ver los colores. 
Darme cuenta de que puedo APRENDER Y DESAPRENDER LO QUE ME ENSEÑARON me ha ayudado a ver la vida de otro modo. Y a recuperar esa inmensa ENERGÍA con la que llegué al mundo. 

En este blog pretendo plasmar todo lo que aprendo cada día, todo lo que disfruto y como vivo. Recuperar los colores no es otra cosa que recuperar la salud, la energía, la fuerza que nos acompañaba cuando asomamos la cabecita al mundo, esa ilusión y esos sueños.

RECUPERAR LA SALUD EN TODOS LOS SENTIDOS, es el propósito de este sitio. ¡Ven conmigo, para que juntos podamos de nuevo disfrutar de esos grandes sueños!






No hay comentarios:

Publicar un comentario

                                           “EL CIRCO ROMANO Y LAS REDES SOCIALES” Cuando he leído a Posteguillo (autor entre otros de Los ...