Te asomarás con unas rosas en la mano para llenar de nuevo ese jarrón que hoy está desocupado.
Y sin perder tiempo, dejaremos que la cámara nos retrate y exponga la huella del amor en ese marco que hoy se halla ocioso.
Esta vez no habrá equivocaciones ni errores. Aunque tampoco los hubo en el pasado. Pero si quizá evité confrontar lo que era indudable ciertamente por mis propios miedos.
Y no me entiendas mal querida vida. El pasado fue un agraciado maestro y cada gota de lo vivido me ha convertido en mi actual yo.
Sublimes experiencias pero que en algún momento de la vida se hicieron añicos.
Intento analizar con el mejor de los prismas por qué sucedió:
¿Fue la miseria humana, quizá los desencuentros, o la falta de honestidad del uno con el otro cuando ya no éramos nosotros mismos sino el reflejo de lo que quería el otro que fuésemos?
Pero pienso…y qué más da cuál fue la razón si me gusta mi presente y éste se construyó con mi pasado a quién le debo todo.
Hoy estoy aprendiendo a entusiasmarme conmigo misma, sin necesidad de ese abrazo ajeno que solía anhelar.
Entonces, en el momento en que yo me convierta en mi otra mitad, te buscaré con la certeza de que te encontraré. Y aquí te esperaré.
Cogerás mi mano y sé que ya no la soltarás.
Porque nadie que te ama de verdad te deja partir. Ni tampoco te aprisiona.
Porque serás honesto conmigo y dejarás que las palabras te definan tal y como eres.
Porque me contarás que te duele y que es desacertado.
Porque hablaremos sin cansarnos de nuestros miedos, nuestras imprudencias, nuestras risas y nuestras otras vidas.
Porque serás valiente en las emociones y me dirás lo que me quieres y lo que no si eso sucede.
Porque igual que yo, sabrás bien cuando mi alma necesita una charla imperecedera o mi cuerpo un abrazo.
Y me pedirás que te cuide como siempre me ha gustado hacer.
Y
agradecerás que te cuide como siempre he deseado escuchar.
Y nos olvidaremos del mundo porque el mundo ya se habrá olvidado de nosotros. Llenaré ese jarrón con tus rosas y ese marco nos regalará una mágica imagen.
Volverás cuando yo ya sea mi otra mitad.



