¿ERES FELIZ, TE SIENTES
BIEN? ¿SABES CÓMO SERLO EN DOS SENCILLOS PASOS?
Somos lo que hacemos
repetidamente. La excelencia entonces no es un acto, es un hábito. Me encanta esta cita de Aristóteles tan real como
práctica que me ha servido para ir construyendo hábitos excelentes.
Recuerdo
tiempos en los que me sentía perdida y apenas encontraba razones para sonreír.
Y entonces, sin saber muy bien ni cómo, ni cuándo, ni dónde me tuve que parar y
responder a una pregunta muy sencilla ¿Eres feliz? La
respuesta era no, claramente. Y
¿quieres serlo? La respuesta era sí, claramente.
Empecé
a leer libros, fui a cursos, conocí a gente que me ayudó y como primer paso comprendí
algo muy básico que me ayudaría a convertirme en quien hoy soy: la repetición
es la madre del aprendizaje y de la excelencia, siendo ésta una poderosa
herramienta para la enseñanza apunta Robin Sharma, un destacado motivador y
escritor. Primero repite, luego integra.
Y
eso hice con algo muy importante. La sonrisa.

Así que decidí repetirla cada día, en cada despertar, en cada momento de tensión que te puedo asegurar que fueron y siguen siendo muchos, en cada reunión con mi jefe para despellejarme viva con los objetivos, cada vez que me atrapaba el tráfico en horas punta, cuando te cancelan una cena romántica por un partido de futbol… o incluso en los instantes de desidia en los que no avanzas.
Pero
también me aventuré a ofrecer una sonrisa en los momentos memorables, cuando
nos llevan a cenar, nos devuelve el dinero hacienda o cogemos las maletas dispuestos
a perdernos en el viaje soñado.
Te
voy a hacer una pregunta. Sé honesto y dime… ¿cuántas veces sonríes a lo largo
del día? Más bien pocas, preferimos dejarnos acompañar por una mueca de
indiferencia o contrariedad, que además nos avejenta.
Eduard
Punset dice que la mejor manera de ser infeliz, es pretender ser feliz
eternamente. Pero yo te digo que la mejor manera de ser feliz es dibujar eternamente
una sonrisa.
Esta
puede empezar siendo forzada, pero aunque sea así, algo mágico sucede por
dentro cuando la trazas en tu cara.
La
postura determina tu estado de ánimo y la sonrisa te ayuda a recuperarte.
Pruébalo. Sonríe. Con razón o sin ella y verás cómo cambias la forma de ver las cosas porque dulcifica todo a tu alrededor.
Tengo
un plan para ti en dos pasos.
Primer paso: durante 10
días, recuerda contantemente que tienes que sonreír.
Prueba
a despertarte cada día con una sonrisa, independientemente de tus emociones, de
si llueve, de si tienes que ir a trabajar o es fin de semana. Sonríe en la
ducha, mientras comes, mientras te mueres de apatía en un reunión de trabajo, o
cuando escuchas los consejos únicos de tu madre…Sonríe hasta que tus ojos
dibujen esa sonrisa. Escríbelo en una hoja, ponla en tu mesilla y grábalo en tu
retina cada noche.
La
repetición durante esos diez días hará que esa gesto se convierta en un hábito. Y en este caso, en un excelente
hábito.
Segundo paso: integra tu
sonrisa en tu corazón.
Y ¿cómo lo haces?
Sonríe
de verdad, hacia dentro. Deja esa sonrisa anclada en tu corazón mientras le
susurras que quieres tenerlo lleno de fuerza, de endorfinas y de alegría.











